jueves 1 de marzo de 2012

¡El Fin del Mundo está aquí!

Ahora que acaba de entrar el 2012 y los mayas han puesto tan de moda el fin del mundo para el equinoccio de invierno, quizá conviene recordar que el astrólogo Johannes Stoeffer profetizó un diluvio universal para el 20 de febrero de 1524, debido a una interacción planetaria con el signo de piscis. En parte se cumplió, porque muchos construyeron barcas, se echaron al mar y se ahogaron. Él no.

Y fue en su libro Almanach nova plurimis annis venturis inservientia (Almanaque o Ephemerides), publicado en 1499, en la ciudad alemana de Ulm. Ciertamente, un día antes de la fecha fijada, el 19 de febrero de 1524, hubo una gran tormenta y lluvia torrencial que provocó varias inundaciones y muertes. Sin embargo, no de la amplitud que él estimaba.

Aquí un apunte sobre el suceso:
http://ahuramazdah.blogspot.com/2011/01/los-diluvios-del-arca.html


Y aquí otro desmintiéndolo, en el apartado 33, al final:
http://cura.free.fr/esp/07aem2.html

martes 21 de febrero de 2012

El experimento de Joshua Bell

Un experimento realizado durante la hora punta en el metro de Washington demostró que la belleza y el talento artístico pueden pasar completamente desapercibidos para la mayoría de la gente, por lo menos de la gente que pasa a diario por el metro de Washington. Un virtuoso del violín, Joshua Bell, tocó en el subterráneo algunas composiciones de los principales músicos clásicos del mundo, a la manera de un artista callejero. La prueba consistía en verificar cuántas personas se sentirían atraídas por sus notas, interpretadas con un violín Stradivarius de 1713, uno de los instrumentos más valiosos del mundo, y cuánto dinero recaudaría el intérprete. Aun teniendo en cuenta que no se trataba del mejor lugar para dar la nota y que la gente suele circular bajo tierra con la hora pegada al culo, los expertos pronosticaron que el violinista recaudaría unos 150 dólares, rodeado de sensibles viajeros que se detendrían a escucharle absortos por la música. Sin embargo eso no ocurrió. En 43 minutos, sólo 27 personas le dieron dinero, un total de 32 dólares. Nada que ver con lo que recauda en los conciertos, en los que cada butaca cuesta como mínimo 100 dólares.
El experimento lo organizó el diario The Washington Post como parte de un estudio social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de la gente. Las líneas generales eran: En un entorno común a una hora inapropiada, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
A mi me parece que este tipo de experimentos no demuestran absolutamente nada, pero sí que tienen gracia, y por eso lo menciono.

jueves 29 de diciembre de 2011

El arte de existir lo menos posible



Hace cincuenta y cinco años, en la Navidad de 1956, dos niñas descubrieron el cadáver de un anciano sobre la nieve, muy cerca de la pequeña ciudad suiza de Herisau: era el escritor Robert Walser, que había salido a pasear por el bosque. Su reclusión voluntaria en el manicomio de Waldau fue tan discreta como su vida, basada en una rígida voluntad de existir lo menos posible. En su novela “Los hermanos Tanner” hay una descripción milimétrica que anticipa su fin. Sebastian, el poeta, es encontrado muerto en la nieve. Las palabras de Simon, que cabe atribuir al propio escritor, semejan una autoelegía: “¡Con qué nobleza ha elegido su tumba! Yace en medio de espléndidos abetos verdes, cubiertos de nieve. No quiere avisar a nadie. La naturaleza se inclina a contemplar a su muerto, las estrellas cantan dulcemente en torno a su cabeza y las aves nocturnas graznan: es la mejor música para alguien que no tiene oído ni sensaciones.”
Con un fatalismo alegre y confiado, la libertad ama y persigue lo que aún no existe.

viernes 24 de junio de 2011

La mejor defensa es un buen ataque de risa, y 2


Hay libros que, por su lucidez, están condenados a ser comprendidos por minorías, como es el caso de La mejor defensa es un buen ataque de risa. En este libro constatamos que en tiempos en que las ideologías y la ética han sido arrasadas por la globalización liberal capitalista dura, y la supuesta izquierda ha perdido el norte y en lugar de política hace brindis al sol, hay que plantearse hacia dónde nos lleva la postmodernidad. Parece que ha acabado la historia, pero hay que comenzar otra historia.
Para ello Rafael Gonzalo estudia en sus textos, elaborados minuciosamente con la estructura de un diario personal, los años del principio de la crisis, esa que ahora ya no se cree circunstancial sino que se ha comprobado parte consustancial del sistema.
Rafael Gonzalo afirma que las sociedades que se creen muy liberadas y evolucionadas, como la nuestra, tienen predisposición a la dependencia y a las conductas adictivas, y lo hemos comprobado. Se plantea «¿Qué fue antes, la limosna o el pobre?» o si somos felices porqué «al día se suicidan 3.000 personas en el mundo, principalmente en las llamadas sociedades desarrolladas. Esto significa que cada 15 segundos alguien se quita la vida.» Quizá porque ha muerto la utopía, y como decía Max Nettau: «Cualquier utopía será mañana un arma más de destrucción». Se suicidan quienes ya no tienen nada en qué creer.
Rafael Gonzalo hace un brillante análisis de por qué está prohibido investigar con células madre y nos recuerda que este prejuicio tiene su origen en una interpretación del pensamiento de Aristóteles, cada vez menos considerado por los creyentes. En concreto, tal pensamiento se ha basado en los argumentos del filósofo griego sobre la inserción del alma en el embrión. Sin embargo, es un auténtico sarcasmo que se apele a la opinión de Aristóteles para oponerse a ese tipo de investigación, cuando si éste viviese, y teniendo en cuenta su insobornable voluntad de conocimiento, es muy probable que estuviese investigando, no ya con células madre, sino con células padre, con el hijo y el espíritu santo. Como afirma el autor, o como dice John Keats, «el mundo es el valle de la creación del alma».
Otras cuestiones más cercanas a la política casera merecen su atención, como el hecho de que España construye casi tantas casas como Francia, Alemania y el Reino Unido juntos, o que tras la aprobación de la ley de prevención del tabaquismo, los menores de edad están más protegidos que nunca del humo de los cigarrillos, mientras tomar alcohol y drogarse no está penado. Un menor en España puede tener permiso de armas para la caza, puede casarse y divorciarse, pincharse heroína en el domicilio paterno o abortar, atiborrarse de contenidos violentos y obscenos en el cine y la televisión pero tiene prohibido entrar en un bar en el que esté permitido fumar. Esa España que describe Rafael Gonzalo es la que no entendemos. Como no entendemos que arda Galicia y La Mancha, tengamos en un año más incendios que el resto de Europa y más muertos en esos incendios que los demás países, que queden cientos de miles de hectáreas abrasadas y que los mismos «intelectuales» y «artistas» que clamaban contra el derrame del Prestige después callen como putas. Está claro, la derecha no sabe tener sobornados a intelectuales y artistas y el PSOE sí.
Es un placer encontrarse con la lucidez escéptica, irónica y lejana del autor, que en lugar de meterse en debates muertos antes de nacer se aleja para criticar con mayor puntería cuestiones casi eternas, como que lo más peligroso que tienen los monoteísmos es que creen en dioses excluyentes o como que desde julio de 2005, fecha de aprobación de la inútil y nefasta Ley de Violencia de Género, la mitad de la población española —la masculina— vive en libertad condicional, señalados permanentemente como asesinos en potencia, a falta de una simple denuncia de malos tratos, cuya veracidad o falsedad no es necesario comprobar. Pero lo políticamente correcto prohíbe divulgar discursos como éste, el autor nada contracorriente, como cuando se burla del supuesto ecologismo de los famosos, y nos recuerda que en los Oscars, se puso de moda el discurso ecologista y al terminar la ceremonia, todos se fueron de fiesta en limusina.
Pero este entramado al que llamamos democracia, y sus ideas-fuerza absurdas, se mantiene gracias a la telebasura, porque el público es funcionalmente analfabeto. Y a los tontos es más fácil llevarnos donde quieren. Hemos perdido la sensibilidad artística, somos incapaces de diferenciar lo bueno de lo malo, de tener conceptos éticos fuertes frente a la imposición de las ideas del Imperio, aceptamos como si no fuera una violación de las más profundas bases de la democracia que un político separatista necesita la quinta parte de votos que un comunista para ser elegido, aceptamos que el sistema de castas políticas español haya mantenido vivo el guerracivilismo, que toda nuestra política sea la continuación de la guerra civil por otros medios, que diríamos parafraseando a Clausewitz. Y en el colmo del cinismo, aceptamos que la democrática Unesco haya quemado 100.000 libros de sus instalaciones, como si fuera un gobierno nazi. Ni Hitler quemó tantos libros.
Este es el mundo que nos muestra con claridad Rafael Gonzalo, más parecido a lo peor de la Edad Media que al futuro que creímos alguna vez. Un escenario en el que han puesto una tarta con su guinda encima para demostrar la absoluta desvergüenza de la dictadura democrática liberal capitalista global: como dice el autor «el rescate de las inmobiliarias y los bancos por parte del Gobierno es aberrante. En épocas de crisis, la corrupción de un sistema se revela más evidente que nunca.» Sólo en Islandia los ciudadanos han derribado un gobierno por intentarlo, y han aprobado en referéndum que los bancos de busquen la vida, que los ciudadanos no les van a dar su dinero.
Es más que recomendable la lectura de La mejor defensa es un buen ataque de risa, porque nos lleva a conclusiones como esta «Nuestro sistema es insólito: casi todas las culturas han supeditado la economía a criterios éticos, sociales, religiosos y filosóficos. Somos la única cultura que ha conseguido subordinarlo todo a la economía. ¿Por qué somos tan dóciles y nos dejamos expoliar tan fácilmente? ¿Por qué no desprenderse de un lastre así de inaguantable?» Sabemos cómo desprendernos del lastre, cómo hacer desaparecer a los políticos corruptos o idiotas, sabemos que se puede vivir fuera de la colonización de EEUU, pero los españoles somos un pueblo vago que desde hace mucho sólo se levanta para matarse entre hermanos. Lamentablemente somos el buey manso del que habló Miguel Hernández. Es de esperar que denuncias como ésta sirvan para que levantemos la testuz e impongamos un nuevo orden, aunque aún no sepamos cuál.

Miguel Ángel de Rus

La mejor defensa es un buen ataque de risa

La mejor defensa es un buen ataque de risa es el título de mi último libro, lo edita Ediciones Irreverentes. Es una especie de blog o diario que abarcaría desde enero de 2005 hasta diciembre de 2008. Pero no un diario personal, se tratan toda clase de temas, a menudo espinosos, y no tiene una línea argumental de referencia, por decir así. Los temas son variadísimos: hay apuntes sobre el problema de la vivienda, sobre literatura, la crisis económica, la televisión; se cuestionan algunos tabúes y dogmas de fe de nuestra galopante sociedad del bienestar, como el automóvil, la liberación femenina o la idea de democracia a cualquier precio. Hasta se habla de microbiología y de fútbol. Por supuesto también se denuncia la corrupción de políticos, banqueros y demás (para variar), etc, siempre cuestiones más o menos de actualidad que dan pie a una breve reflexión o análisis.
A grandes rasgos creo que bien podría considerarse un ensayo, al fin y al cabo Montaigne, que es el padre del invento, concibió sus ensayos como una serie de apuntes sueltos y de asunto variado, y no como un tratado sesudo y monolítico de 500 páginas donde se aborda un único tema de forma rigurosa y en profundidad (a no ser que el tema fuera el propio Montaigne).
Mis anteriores libros han sido principalmente series de ensayos breves, artículos literarios y aforismos, con ilustraciones añadidas. Puede verse información sobre ellos en este enlace. También aquí se tocan muchos asuntos, unos de forma más extensa que otros, pero no sólo de pasada, poniendo el acento en algún aspecto que me parezca significativo. Creo que uno de los alicientes del libro es que introduce puntos de vista sobre cuestiones cotidianas que no parece que se tengan demasiado en cuenta, aunque sin ellos difícilmente pueden entenderse algunos resortes del diablo mundo en que vivimos, por lo menos del mundo en el que vivo yo.
Quizá sí puede haber una tónica de crítica social o moral y con un fondo ético, pero no sé si esto da suficiente unidad al conjunto. Aquí una reseña del libro.

lunes 6 de junio de 2011

Salomón y las reinonas del igualitarismo

Cuando se menciona la expresión “decisión salomónica” para referirnos a ese tipo de sentencias que consisten en dar la mitad de un objeto de litigio a cada una de las partes que lo reclaman, quizá deberíamos recordar que el sapientísimo rey de Israel nunca tuvo la ocurrencia de dividir en dos partes al niño del relato bíblico para entregarle la mitad a cada mujer, solamente amenazó con hacerlo para descubrir a la verdadera madre y dárselo a ella enterito. Este error no es casual, enlaza con el bulo de los “derechos de igualdad”, esa demagogia de confundir paridad con justicia, y desde luego se ajusta muy poco al modelo de juicio salomónico que podemos deducir por el ejemplo bíblico, en todo caso bastaría con echarle una ojeada al Eclesiastés para comprobar que la providencial sabiduría de Salomón no iba por ahí. Lo justo en todo caso es dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde o lo que merece, que es la base del derecho romano desde Ulpiano hasta acá, no dar a todos lo mismo por decreto y ya está, que es la base del socialismo liberticida. Pero sin duda para los igualitarios dividir a un niño en dos pedacitos exactos y darle uno a cada supuesta madre es el modelo máximo de decisión ecuánime y lo que habría convertido al rey Salomón en un hombre tan sabio, tan justo, tan estupendo, tan de los nuestros…

jueves 12 de mayo de 2011

¿Por qué nos dejamos expoliar tan fácilmente?

En España hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán. Un círculo cerrado y opaco de apenas 80.000 políticos electos y selectos.
Cerrado y opaco, ciertamente, como para no tener reparo en aprobar una ley de pensiones que permita a un diputado con tan sólo siete años de ejercicio seguir optando a la jubilación con todos sus derechos, mientras que un trabajador necesita 35 años. ¿Pero sabía usted que a los miembros del Gobierno les basta con jurar su cargo para cobrar la pensión máxima?
¿Y sabía usted que los políticos pueden subirse sus retribuciones en el porcentaje que prefieran? ¿Y que cada parlamento autonómico, diputación o ayuntamiento fija el sueldo de sus cargos sin límite ni baremo alguno? Lo cual ha hecho posible que alcaldes de ayuntamientos en bancarrota cobraran más que el presidente del Gobierno.
¿Sabía usted que exdiputados, exministros o expresidentes pueden fichar como consejeros o directivos de grandes empresas mientras siguen cobrando una pensión del Estado? Los altos cargos, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos, tres y hasta cuatro salarios del erario público. Para los demás españoles está prohibido por ley.
¿Y sabía que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganan menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera?
¿O que los diputados disponen de 5 millones de euros al año para viajes?
¿Que la retención de las nóminas de los diputados y senadores es sólo del 4,5%?
¿Que sus señorías tienen seis meses de vacaciones al año? ¿Y que Zapatero es el único presidente de la UE que carga sus gastos vacacionales a los presupuestos estatales? Viaja con 100 personas durante tres semanas.
¿Sabía usted que paga de su bolsillo las multas que la DGT impone a los políticos? ¿Y que además las paga con recargo?
¿Que no existen datos oficiales sobre el absentismo al trabajo de los políticos o al menos no se han hecho públicos?
¿Que la comunidad valenciana dispone de 200 vehículos oficiales de alta gama para sus altos cargos, y la de Andalucía cuenta con 234?
¿Que a un político no se le exige superar una mínima prueba de capacidad intelectual para ejercer su cargo?
¿Que nunca se ha sancionado a ningún político por incumplir el Código del Buen Gobierno, que se supone que controla las buenas prácticas del Ejecutivo?
¿Que un vecino de Madrid, por ejemplo, sustenta con sus impuestos el salario de 27 concejales, 120 parlamentarios de la Asamblea madrileña, 264 senadores, 350 diputados nacionales y 54 del Parlamento Europeo? En total, 815 cargos electos, sin contar los puestos de confianza que arrastra cada uno.
¿Sabía usted que no hay límite legal ni fiscalización previa para las comidas de representación de los políticos españoles?
¿Que los senadores cuentan con 1,7 millones de euros al año para gastos de teléfono?
¿Que se invirtieron 66,6 millones de euros (el número de la bestia) en la celebración de las elecciones general de 2008? De ese dinero, 44 millones fueron prestados por los bancos para financiar campañas publicitarias megalómanas. Las mismas entidades que ese año de crisis embargaron las casas a 60.000 familias por falta de liquidez.
¿Que sólo un tercio de los diputados del Congreso se dedica en exclusiva a su labor política? El resto engorda sus cuentas corrientes con la participación en empresas privadas, fundaciones y colaboraciones varias.
¿Que los sueldos de nuestra casta política cuestan a los ciudadanos unos 720 millones de euros al año, más que el presupuesto anual de toda la red ferroviaria, tres veces superior al dinero dedicado a cuidar el patrimonio nacional y 60 veces más que lo que gasta el país en salud bucodental para jóvenes?
¿Que a diferencia de otros países no hay una ley concreta sobre los obsequios que pueden aceptar o no los políticos? En EEUU, por ejemplo, pasan al Estado. Aquí nadie tiene obligación de declararlos. Se pueden quedar con ellos, sin más. 11.000 cargos públicos reciben regalos navideños, un gasto que suma al año 2.200.000 euros.
¿Que el Parlamento Europeo cuenta con una Oficina de lucha contra el fraude, cuyos informes son confidenciales y su contenido completo sólo es conocido por los parlamentarios? Los votantes pueden saber de las buenas acciones de los políticos, pero sólo ellos conocen datos sobre el fraude. En España es tal el descontrol en la administración de fondos que no hay ni una sola institución que conozca a ciencia cierta cuántos políticos cobran del Estado.
¿Y sabía usted que todos estos privilegios sólo pueden modificarlos ellos mismos?
Pero la Vicepresidenta de la Vogue considera “indecente” que “mientras la inflación es -1% y, tengamos más de 4 millones de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años". Hizo esa declaración nada más blindarse con 142.367 euros anuales.
Habituados a la inmunidad y la desvergüenza sólo conciben que su indigencia moral y sus excesos los pague el común de los mortales. Ser político es un chollo con privilegios al alcance de ellos y sus herederos. ¿Por qué somos tan dóciles y nos dejamos expoliar tan fácilmente? ¿Por qué no desprenderse de un lastre así de inaguantable? ¿No habrá manera de mandarlos a todos al arroyo del cual nunca debieron salir? Son peor que la peste.
Para empezar a dar algún paso ya existen varios movimientos vía Internet con el fin de promover una ley de referéndum que pueda poner coto a sus abusos y privilegios, regular sus desorbitados sueldos, dietas y pensiones vitalicias, restringir el fichaje de ex altos cargos por grandes empresas mientras compaginan otro sueldo público, eliminar un senado inútil y obsoleto, controlar el despilfarro de las comunidades, el derroche en el pago de horas extras y el uso de coches oficiales para asuntos privados, etc, etc. Etcétera.
Sabemos que ha llegado la hora porque todo está perdido. Cualquier momento es el mejor momento para empezar de cero…