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Carta de un desamor

Lou:


Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma. Nunca he conocido a una persona más pobre que tu:

Ignorante pero con mucho ingenio

Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce

Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia

Sincera y justa en minucias, por tozudez en general

En una escala mayor, en la actitud total hacia la vida: Insincera

Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.

Carente de espíritu e incapaz de amar.

En afectos, siempre enferma y al borde de la locura.

Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…

En particular: Nada fiable

De mal comportamiento.

Grosera en cuestiones de honor…

Un cerebro con incipientes indicios de alma

El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico

Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles

Fuerte voluntad pero no un gran objeto

Sin diligencia ni pureza

Sensualidad cruelmente desplazada

Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual

Sin amor por las personas pero enamorada de Dios

Con necesidad de expansión

Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.



Tuyo

Friedrich Nietzsche

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